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Fiesta principal de la Congregación

   También estos cultos son peculiarísimos de la tradición nazarena y entroncan con las obligaciones y derechos que los Estatutos y Acuerdos de la Congregación reconocen a los hermanos.

Difuntos

   José Luís de Nó Soler, en su libro Historia de la Ilustre y Venerable Congregación de Jesús Nazareno y Santo Entierro, indica que, aún cuando no hay datos en el archivo de los primeros Estatutos de la Cofradía, sí existe un resumen de las reglas y acuerdos existentes que se presentan a la Junta Particular de la Congregación el 8 de mayo de 1796. En su capítulo XV, titulado “De las comuniones y demás ejercicios”, se recogen las honras generales por las ánimas de los hermanos difuntos y las particulares. Estas últimas consistían en seis misas rezadas sufragadas por la Congregación,  por el alma de los hermanos fallecidos y sus esposas (aunque no fueran hermanas) y, como así consta expresamente, por las hermanas congregantes pero no por sus maridos si estos no pertenecieran a la Congregación.


Las honras generales se celebraban uno de los días de la octava. Según los documentos de 1796 la Congregación debía asistir con velas, rezando el Prefecto y demás miembros de la Junta dos rosarios, uno cada congregante y diez y ocho los Clérigos menores, los cuales debían tocar la Campana desde el día antes, como se prevenía en la Concordia firmada con el Colegio de Clérigos Menores de la Universidad, en cuya Iglesia  de San Carlos Borromeo estuvo la Congregación desde el año 1716 hasta 1809. 

 

   Hoy la Congregación sigue celebrando una Misa por los Hermanos fallecidos durante el año en el mes de diciembre.

Los gastos que se recogen en los recibos de  la Congregación incluyen, entre otras curiosidades, los reales entregados para la compra de  roscas de pan (en 1830 se encargaron dos fanegas), típicos dulces de la festividad de los Santos en Salamanca

  • 2017 Ilustre y Venerable Congregación de Jesús Nazareno y Santo Entierro